"La condición humana" de Hannah Arendt

Y por fin me leí "La condición humana" de Hannah Arendt. Para ella, en conclusión, a mi juicio, pensar es simplemente pensar, con o contra alguien, y se piensa mejor contemplando el mundo que actuando. Algo parecido dice Zizek. Pero, ¿acaso pensar no es una forma de actuar, y actuar no es una forma de pensar? ¿Acaso no pensamos todos, porque todos somos filósofos, aunque unos mejores que otros? ¿Acaso elaborar una teoría no es una acción práctica? ¿Acaso al no pensar directamente contra alguien, según Arendt, no acabamos pensando contra alguien, que tendrá necesariamente que ser alguien con quien no estamos pensando?
Que conste que el libro me ha gustado mucho, tiene cosas interesantes. No obstante, la acción y el pensamiento, si no se establecen los parámetros en los cuales se desarrollan ambos, parámetros que pueden permitir, y yo diría que permiten, la intersección y entretejimiento de acción y pensamiento (el pensamiento es una forma de acción; la vida contemplativa deja de serlo cuando tu pensamiento en acción en ella tiene repercusiones que remueven tu estado de contemplación y el de otros, que es lo que suele pasar con los filósofos, y si no que se lo digan a Heidegger o a Gustavo Bueno, por poner dos ejemplos de filósofos que se "aislaron" para "pensar-actuar"), el análisis, decía, de las ideas de pensamiento y acción queda confuso y oscuro. Por otra parte, las manidas críticas al libro sobre su traducción en lo referente a "labor" y "trabajo", influidas por los anglicismos "labour" y "work", creo que no están tan desacertadas como muchos dicen. Efectivamente, "traducir es traicionar", pero en este caso, al distinguir labor (trabajo doméstico, fuera del campo económico, dedicado al mantenimiento del sujeto corpóreo operatorio, es decir, un trabajo ético), de trabajo (trabajo productivo dentro del campo económico, dentro de las relaciones de producción, un trabajo moral y político sobre todo), y ver cómo en las sociedades políticas del presente hay una dialéctica entre ambos por ver cuál tiene mayor presencia social, creo que el traductor lo ha hecho bastante bien. En definitiva, un libro recomendable, sobre todo para aquellos que quieren leer indirectamente a Aristóteles. Autor que sigue teniendo su importancia en el mundo actual, pero al cual también para entenderlo no se debe obviar todos los que, hasta hoy, han "pensado" y "actuado" (han expuesto sus reflexiones, por escrito u oralmente) "con él" y/o "contra él".